EL SURGIMIENTO DE LA PSICOLOGIA DE LA SALUD
Los psicólogos se han interesado en cuestiones de salud desde los primeros años de nuestro siglo (Rodin y Stone, 1987; Stone, 1977). Algunos psicólogos (Stanley Hall en 1904 o William James en 1922) abordaron cuestiones de salud en sus escritos. No obstante, el interés profesional e investigador en esta área creció relativamente poco hasta los años setenta, aunque en la década de los 60 se comenzó a plantear la necesidad de intervenir en los servicios de salud (Schofield, 1969).
Hasta finales de la década de los setenta, no hubo un movimiento dentro de la psicología al que se le pudiese denominar psicología de la salud (Matarazzo, 1980; Stone, 1979). Un número de disciplinas de la psicología (clínica, social, experimental, fisiológica, etcétera), con un interés común en cuestiones relacionadas con la salud, se reunió en 1978 para formar la división de la psicología de la salud de la American Psychological Association (APA), naciendo así formal, institucional y profesionalmente la psicología de la salud.
Desde su aparición formal hasta la actualidad, el crecimiento de la psicología de la salud ha sido asombroso (Adler y Matthews, 1994; Taylor, 1987). Hay varios hitos en este campo que van a marcar el futuro de la disciplina recién creada. En 1979 sale a la luz el primer libro sobre esta temática (Stone, Cohen y Adler, 1979) titulado Health Psychology. En 1982 se publica la primera revista dedicada solamente a este tema, la Health Psychology. En 1983 se lleva a cabo una conferencia nacional sobre la educación y el entrenamiento de los psicólogos de la salud (Stone, 1983).
¿Por qué emerge la psicología de la salud como tal y en ese momento? Diversos factores de orden científico y relativos al cuidado de la salud han contribuído al nacimiento de la psicología de la salud (Matarazzo, 1980, 1982; Miller, 1983; Oblitas y Becoña, 2001; Oblitas, 2003, 2004 y 2004ª).
En primer lugar, por el cambio en la concepción de los términos de salud y tener buena salud. Recuérdese que tradicionalmente la salud ha sido conceptualizada como la ausencia de enfermedad. Sin embargo, más recientemente el concepto de salud ha sido redefinido en términos más positivos como un completo estado de bienestar físico, mental y social (Stone, 1979). Este cambio conceptual conlleva una visión holística de la salud que incorpora los aspectos psicológicos.
En segundo lugar, paralelo al cambio de esta definición ha sido el cuestionamiento del modelo biomédico, modelo dominante en medicina. Téngase presente que en dicho modelo, basado en el reduccionismo y en el dualismo mente-cuerpo, se ha asentado la medicina moderna (Engel, 1977). Este modelo se focaliza en los aspectos físicos de la salud y la enfermedad e ignora los factores psicológicos y sociales.
No cabe duda de que el modelo médico ha generado una investigación, una práctica médica y un desarrollo de nuevas tecnologías, que han sido muy eficaces en la erradicación de las enfermedades mortales en el pasado. No obstante, y si cabe todavía más en la actualidad, el modelo médico por sí mismo ha desempeñado un pobre papel a la hora de justificar muchos fenómenos de la salud y la enfermedad. Además, distintos estudiosos han comenzado a abogar por un modelo nuevo, que no adopte una postura reduccionista y dualista de salud, que incorpore factores psicológicos y sociales a la comprensión y tratamiento de la enfermedad (Engel, 1977; Knowles, 1977; Lipowski, 1977; Oblitas y Becoña, 2001; Oblitas, 2003, 2004 y 2004ª).
En tercer lugar, el cambio en los patrones de enfermedad. Antes de los avances espectaculares de la medicina en el siglo XX, la gran parte de las enfermedades mortales eran de tipo agudo o infeccioso (neumonía, gripe, tuberculosis, difteria...) (U.S. Department of Health, Education and Welfare, 1979). El descubrimiento de fármacos efectivos, tales como antibióticos y vacunas, y la mejora de la tecnología médica contribuyó a erradicar el número de víctimas inherentes a estas enfermedades. La reducción en la incidencia de dichas enfermedades y el incremento en la longevidad ha dejado paso a las enfermedades crónicas. Quiere ello decir que la mayoría de estas enfermedades están relacionadas con nuestra conducta y son prevenibles.
Nacemos con buena salud y enfermamos como resultado de una conducta y unas condiciones ambientales inadecuadas, como afirma Knowles (1977). Fruto de ello, los factores psicológicos han pasado a un primer plano, ya que los principales problemas de salud de nuestro tiempo están estrechamente relacionados con nuestra conducta.
En cuarto lugar, cuestiones de índole económica han jugado un papel determinante en la consideración de los factores psicológicos y conductuales en la salud. Los costos por cuidados de salud se han disparado. Por ejemplo, en E.U., en la actualidad, se destina para dichos cuidados el 12% del PIB (Producto Nacional Bruto) y en España el 7% en 1990. Para el año 2000 los norteamericanos calculan invertir un 14% (Carmody y Matarazzo, 1991). Sin embargo, aunque los costos se han incrementado exageradamente, los norteamericanos no han experimentado una mejora de salud proporcional a los mismos (Knowles, 1977; Weiss, 1982).
Además, una cantidad importante de los costos del cuidado de salud van destinados a reparar daños causados por hábitos y estilos de vida no saludables (Knowles, 1977; U.S. Department of Helth, Education and Welfare, 1979). Por tanto, factores económicos junto con el cambio en los patrones de enfermedad han provocado un giro hacia medidas preventivas y, especialmente, en cambiar las conductas no saludables (Agras, 1982; Weiss, 1982).
En quinto lugar, la madurez de la tecnología conductual ha contribuído de modo claro a la emergencia de la psicología de la salud en ese momento histórico (Agras, 1982), como un hecho casi natural al tener éxito en la salud mental y quedar a un paso la salud física que tiene clara relación con los factores psicológicos y conductuales.
Matarazzo (1980) definió la psicología de la salud como: "El agregado de las contribuciones educativa, científica y profesional de la disciplina de la psicología para la promoción y el mantenimiento de la salud, la prevención y tratamiento de la enfermedad, y la identificación de los correlatos etiológicos y diagnósticos de la salud, la enfermedad y disfunciones relacionadas" (p. 815). Esta definición ha sido ampliamente aceptada y apoyada por la división 38 de la APA denominada psicología de la salud.
Aunque la psicología de la salud, tal y como la ha definido Matarazzo es una disciplina relativamente reciente, ya se han propuesto modelos para conceptualizar el campo de la misma. Por ejempo, Stone (1982) en su modelo enfatiza el concepto de sistema de salud y los problemas de interacción dentro de ese sistema.
La psicología de la salud incluye un rango amplio de conductas humanas y estados psicológicos, los cuales influencian la salud física y son influenciados por la misma. En general, el campo de la psicología de la salud comprenden varias áreas extensas (Matarazzo, 1980; Krantz, Grunberg y Baum, 1985; Rodin y Salovey, 1989), ocupándose de 1) la promoción y el mantenimiento de la salud; 2) la prevención y el tratamiento de la enfermedad; y, 3) los factores asociados con el desarrollo de la enfermedad.
Durante muchos años se ha discutido acerca del papel de los factores psicológicos y sociales en el desarrollo de la enfermedad (Carmody y Matarazzo, 1991; McMahon, 1976; McMahon y Hastrup, 1980). Gran parte de este trabajo se ha centrado en el concepto de estrés como un determinante de la salud física. Y, 4) la psicología de la salud está interesada, en general, en el sistema de cuidados de la salud y en la formulación de la política de cuidados de la salud.
También, la psicología de la salud, cuando fue formulada, tenía como principales metas (Matarazzo, 1979): aplicar las contribuciones de la psicología como disciplina al conocimiento de la salud y de la enfermedad a través de la investigación básica y clínica y alentando la integración de la información biomédica sobre la salud y la enfermedad con el conocimiento psicológico; promover la educación y servicios de la psicología de la salud y de la enfermedad; e, informar a la comunidad psicológica y biomédica, como al público en general, de los resultados de las actuales investigaciones y servicios que presta en esta área.